Saltar al contenido
Proyecto PUA: Plant Ultrasound Atlas

20 kHz · límite del oído humano

Ciencia ciudadana

Escuchar a las plantas no es trabajo solo de laboratorio. Hay dos maneras de participar: grabando tú mismo los ultrasonidos de una planta, o ayudándonos a distinguir cuáles son de planta y cuáles son ruido.

Una pide un micrófono de ultrasonidos y algo de paciencia. La otra, unos minutos y un navegador.

Graba tus propias plantas

Los ultrasonidos de las plantas no son exclusivos de un invernadero equipado: con un micrófono de ultrasonidos y un móvil se pueden registrar en casa. Hemos escrito un tutorial que recorre el proceso entero con el micrófono Pettersson u384, desde cómo configurar la aplicación hasta cómo montar el puesto de escucha y qué anotar de cada sesión.

Incluye algo que suele faltar en las guías de aficionado y que es justo lo que separa un dato utilizable de una anécdota: una sesión de control, sin planta, para saber qué suena en tu casa antes de atribuirle nada a la planta.

Tutorial de grabación de ultrasonidos de plantas

Si consigues grabaciones, escríbenos: nos interesa verlas, y las que cumplan las condiciones del tutorial pueden acabar formando parte del atlas.

Distingue una planta del ruido

De los más de 390.000 eventos sonoros que hemos detectado en el invernadero, solo una pequeña parte son ultrasonidos de planta. El resto es ruido: golpes, polillas, actividad electrostática. Separar unos de otros nos ha llevado a revisar a mano casi cuatrocientos mil espectrogramas.

Lo llamativo es que la diferencia se aprende rápido. Un ultrasonido de planta es un clic brevísimo, una línea vertical estrecha; los ruidos tienen formas propias y reconocibles. En unos minutos cualquiera distingue la mayoría.

Espectrograma con una línea vertical muy fina y breve que sube hasta unos 60 kilohercios, sobre un fondo oscuro con una banda de ruido en la parte inferior.
Esto es un ultrasonido de planta.
Espectrograma en el que, a partir de la mitad, la energía sube de golpe y se mantiene alta en toda la altura de la imagen.
Y esto no.

Con esa idea hemos montado un juego: te enseñamos espectrogramas del atlas, solo la imagen, y decides si lo que ves viene de una planta o es ruido. Hay puntuación y clasificación, y sirve para algo más que pasar el rato: nos dice hasta qué punto una persona sin formación específica coincide con nuestra revisión, que es la misma pregunta que le hacemos a los modelos del VRAIN.

¿Sabrías (re)conocer a una planta?

Si antes de jugar quieres saber de dónde salen esos espectrogramas y con qué criterio los clasificamos nosotros, está contado en la metodología.